En las entrañas de la Ciudad (guía de lectura)

Sicilia, Italia. Fotografía por Montecruz Foto (Flickr)

Todos aquellos que se han cruzado primero con El Libro de Ivo y después con El Libro de Sombra han comprobado un hecho evidente: son historias muy distintas. A esperas de dentro de poco podáis ver el mosaico completo con las dos partes que quedan, hoy quiero descender a las entrañas del diseño de La Saga de la Ciudad y explicar el por qué ese baile de cuatro libros, tres libros y demás.

La Saga de la Ciudad comienza con El Libro de Sombra, y esa es la sencilla realidad. Cuando la concebí, esta era la historia de una Ciudad fuera del mundo con sus propias leyes; y de sus habitantes, tanto los voluntarios como aquellos atrapados en su interior. Y en esa Ciudad se iban entrelazando las historias de un mago y de todas sus limitaciones (Sombra), y de una chica y de su libertad más allá de los límites (Sauce).

Sin embargo, esta no es la historia que yo empecé a escribir hace ya unos cuantos años. Cuando me lancé finalmente a diseñar la estructura de la que sería mi primera novela, lo que yo tenía en mente era un relato de hace muchos años, en el cual un hombre sin recuerdos despierta rodeado de sangre y cadáveres, y en una ciudad enloquecida que no para de perseguirle va descubriendo que es mucho más y mucho menos que un hombre. En ese relato ya aparecían los Arcontes, como figuras oscuras deslizándose por la ciudad, ansiando sangre a cambio de respuestas. Era un relato intencionadamente inconcluso, no se explicaba quién era Ivo Lain, ni por qué se le había transformado en lo que era, ni cuál era el plan de los Arcontes. Esas fueron preguntas que tuve que responder mientras diseñaba el armazón de la novela. Y las respuestas enlazaron con el concepto del Reino de las Pesadillas y de los Señores, y la historia de Ivo empezó a cobrar fuerza, a tener sentido. Entonces llegó el guión del capítulo 6, y de repente me di cuenta de que yo conocía a ese tipo. Ese mago era parte de otra historia. Con lo cual, para mi sorpresa y encanto, entendí con una risa malvada que El Libro de Ivo era la explicación que faltaba al comienzo de la historia de Sombra. Eran los hechos que daban lugar a la Ciudad. Con lo cual, mi primera novela inevitablemente había pasado a ser una saga en tres partes.

Exacto. Tres partes. Las dos primeras ya las habéis leído algunos. La historia de Ivo, que es su propia historia, pero indudablemente sirve como precuela de la Saga de la Ciudad. La historia de Sombra, que es una historia de un mago dentro de la Ciudad. Y entonces quedaba la tercera parte. Solo tercera parte. La historia de lo que sucedió fuera de la Ciudad, y que enlazaba todos los hechos (sí, hasta los de Ivo). Pero era un diseño un poco estrafalario, porque frente a dos partes de unas 400 páginas, la tercera iba a tener una envergadura mucho mayor, de unas 800 páginas, y además dividida en dos mitades (El Libro de Lucian y El Libro de Siiri), aunque sin dejar de ser un único libro. Evidentemente, después de hablar con mi Agente, me dijo que lo lógico y razonable era trasformar este tercer volumen en dos libros independientes, y convertir la Saga en tetralogía. Así que opté por esa decisión logística, sufriendo por los futuros lectores, porque nunca fueron dos historias diferentes. Cuando lleguéis al final del Libro de Lucian entenderéis por qué, y agradeceréis que sólo haya que pasar la página para seguir.

Así que eso es lo que nos va a traer Insólita Editorial en unos meses: la Saga de la Ciudad en el formato en el que fue concebida, con el extra de poder revisar El Libro de Ivo, que creo yo que necesita un repaso importante para pulir aristas que en esa época simplemente no sabía ni que estaban ahí, pero que ahora me duelen cada vez que lo releo. La espera ha sido larga, pero ya queda poco. Muy poco.

J.

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