Pausa en la pausa

Como cualquiera que pase por aquí de vez en cuando sabe, estoy en pausa. En pausa de escritor. Con dos novelas adultas publicadas, dos novelas digamos juveniles ya clasificadas como no publicables, y el final de la Saga de la Ciudad sin editorial aún, podría decir que mi carrera literaria está estancada, pero lo haría con una sonrisa tramposa. Porque todos los que llevamos un tiempo por esta cosa tan loca de contar historias sabemos que el secreto no está en publicar (que es bonito y gusta, cierto), sino en escribir. Y si escribes bien, en algún momento, con suerte y esfuerzo, publicarás. Mi pausa no es, por ello, tanto de publicar como de escritura. Llevo algo más de un año en el que no soy escritor. Y, mirando un poquito al horizonte, me quedan por lo menos varios meses antes de volver a serlo.

Mientras, que nadie se preocupe, “soy” de sobra. Soy papá, director, profesor un ratito, e incluso otras cosas. Pero escritor no. Así son los ciclos de la vida. Y, misteriosamente, en esta pausa me ha surgido una pausa. ¿Qué quiere decir eso? Que el próximo viernes hago la maleta, cojo el tren y me voy a plantar en Sevilla en la Andalucía ReaderCon, con la intención de hacer de escritor durante el fin de semana. El sábado estaré compartiendo mesa redonda con Concha Perea, Laura Tárraga y Jordi Noguera, lo cual indudablemente va a ser más que interesante y se me pasará en un segundo. Y después tendré que reconocer avergonzado delante de Concha que aún no me he leído La Última Primavera.

El resto de los tres días, intentaré estar más o menos presente, por si resulta que entre tantos lectores y lectoras aparece alguno que lo sea mío, y llevaré mi sello malvado de marcar libros de magia oscura y sangrienta, que nunca se sabe.  Lo esencial es que tengo muchas ganas de ir, y de volver a hablar de literatura, y de ser escritor por un par de días. Y después, vuelta a la pausa, y a la vida. Hasta que llegue el momento de escribir de nuevo.

J.

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