Magia moderna y Wicca

La magia detrás de la literatura

La primera vez que oí hablar de la wicca estaba buscando información para un relato, hará unos diez años. Quería poner de protagonista a un mago, pero me parecía extraño que la magia surgiera de la nada. Porque había habido magos. Lo sabía por el comienzo de The Sandman, o por Hellblazer. Así que me puse a buscar. El mago de ese relato se quedó conmigo. La wicca también. Y años después el mago pasó a llamarse Sombra, y a recorrer un largo camino hasta las Casas de la Carne y de vuelta.

Hay veces que encontramos textos que encajan con nosotros, con el momento y las emociones que sentimos. Eso me pasó con la wicca. Leí, leí todo lo que encontré por internet, que era poco y desordenado y, como no podía ser de otro modo, empecé a comprar libros. Fue una extraña sinergia, porque soy una persona escéptica por definición, con lo cual me fui abriendo camino a través del misticismo, de los adornos, y me encontré una religión hermosa y sencilla, o todo lo sencillo que puede ser algo que puedes construirte a tu medida.

Pero mi mente era inquieta, como lo sigue siendo, y de la wicca pasé a leer sobre la historia de la wicca, para ser capaz de comprender cómo una religión puede surgir de personas individuales, pero también como construcción colectiva. Wicca gardneriana, wicca feminista, wicca solitaria. Leí, leí, y me quedé con lo que resonaba en mi interior, desechando el resto.

Después, inevitablemente, abandoné el nido de la wicca y continué leyendo sobre otras formas de magia. Magia ceremonial, magia del caos, magia satánica. Magia moderna, simplemente. Y un día comprendí que en todo lo que había leído todos esos años no tenía un relato, ni una novela. Tenía todas las historias que quisiera contar: historias de magia y de las mujeres y hombres que han vivido con ella a través del tiempo.

Pero la escritura es una labor lenta. Y la historia de la magia asombrosamente rica, inesperadamente oculta para la mayoría. Los libros seguirán llegando, pero a su propio ritmo. El primer objetivo era escribir una saga que diese una visión de las que son para mí las grandes corrientes: magia wicca y natural, magia ritual, magia satanista y magia del caos. Eso ya está conseguido, aunque aún está a medio publicar. Pero para  que podáis leer el fruto de mi segundo objetivo, que nos exige retroceder unos cien años en la historia, todavía queda tiempo. Demasiado.

Así que he decidido organizar todo lo que he ido leyendo, todo lo que ha tenido sentido para mí, y darle forma. No de relato, no de historia. Forma de conocimiento, la pequeña enciclopedia mágica que he ido creando en mi interior, y que me permite, cuando llega el capítulo adecuado, pensar “¿qué haría yo si fuese el brujo, si los límites de la magia permiten llegar hasta ese punto?”. Si sólo te interesan mis historias, lo más seguro es que no te resulte curioso ver qué hay detrás de la cortina. Del mismo modo que es probable que lleguen hasta esa otra colección de textos personas a las que no les interesarán mis historias. Sea como sea, el velo está ahí. Y para cruzarlo sólo hace falta un sello mágico. Como en los buenos relatos.

Magia moderna y Wicca

 

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