Dylan, Stan Lee y los Límites de la Literatura

Para entrar directamente al asunto, voy a empezar diciendo que no considero que haya ningún problema conque se le dé el premio Nobel a un cantante. El problema, o el fondo del asunto, está en dónde ponemos los límites de la literatura. Y en eso radica todo. Aquellos que se rasgan las vestiduras lo hacen sencillamente porque consideran que las letras de las canciones no son literatura. También pueden decir que porque incluso reuniendo todas las letras de Dylan no hay suficiente cantidad, “volumen”, “peso”, como para haberse ganado un Nobel. Este último argumento lo vamos a desechar directamente, porque si aplicamos el volumen de la obra dejaríamos fuera a figuras de la literatura tan esenciales como Garcilaso de la Vega, o Harper Lee, por citar sólo dos.

Vamos entonces a tratar de entender los límites. Clásicamente, se enseña que hay tres géneros literarios: narrativa (o épica), lírica y drama (o teatro). Pero cuando explicamos la lírica, señalamos que muchas de esas composiciones poéticas tenían música (y también las épicas, ojo, la narrativa clásica iba a menudo acompañada de música). Lo que pasa es que no conservamos la música de casi ninguna. Con lo cual, creo yo que no podemos quitarle el carné de poeta (y por lo tanto de literato) a Guilermo de Aquitania porque cantase.

lope_de_vegaDel mismo modo, cuando explicamos teatro hacemos mucho hincapié en que el texto teatral es sólo parte de la obra, y que esta solamente alcanza su sentido completo en la representación. Por esa regla de tres, la única diferencia entre Lope de Vega y Tarantino es el formato final, porque el proceso de creación literaria es similar: un texto para llevar a cabo una representación. Y si se ha puesto la cosa así con un Nobel a Dylan, imaginaros lo que pasaría si se lo llegan a dar a Tarantino.

hitler

quentin_tarantino_cesars_2014_4

Pero es que es lo mismo. Y esa es la esencia de los límites de la literatura. Dejamos fuera de ella lo que no nos gusta. Así, durante mucho tiempo la ciencia-ficción, el terror y la fantasía no eran literatura. Paraliteraturas o subliteraturas como máximo. Textos de evasión. Juegos. Y sin embargo Mary Shelley y Tolkien, por poner sólo un par de ejemplos, han tenido mayor proyección en el mundo de la literatura, de la cultura y en la humanidad en su conjunto, que muchísimos de los más elevados literatos aprobados por los rancios catedráticos que consideran que tienen el control sobre lo que es y lo que no es literatura.

La literatura es el arte de la palabra. Es la capacidad de crear mundos de ficción, emociones, historias, y trasmitirlos en el tiempo y hacerlos universales. Y por supuesto que la música, la lírica acompañada de música, es literatura. Siempre lo ha sido. Desde Homero hasta ahora. Por mucho que le sorprenda a ciertos señores mayores. Pero entendamos también el siguiente paso. Que todo lo demás también lo es. Y que los guiones cinematográficos son igual de literarios que el teatro. O los de cómic, si nos ponemos. ¿Acaso Stardust nos cuenta una historia diferente en comic o en novela? No, sólo cambia el formato. Porque hoy en día cada vez la intertextualidad es mayor.

Y por eso, si atendemos a la persona que probablemente más creaciones ha dado en los últimos años a este mundo culturalmente disperso que nos rodea, la persona que más peso ha tenido en todas las paraliteraturas y sus ramificaciones, yo al menos tengo bastante claro, una vez relajados los límites quién se merece sin duda el Nobel del año que viene :-).

Stan Lee, Nobel y los Límites de la Literatura
Stan Lee, mi propuesta al Nobel de Literatura 2017

J.

Deja un comentario