King of Kings

Hoy he escrito ESE capítulo. Ese que lleva en mi cabeza desde el comienzo, que bien puede ser hace cinco años, y hacia donde tenía que ir fluyendo inevitable toda la historia. Un capítulo para levantarte un segundo, cerrar el libro y decir “joder, sí, claro que sí”. Un capítulo que realmente refleja por qué me gusta escribir, y que cuando lo relea me dejará con los pelos de punto (espero). Porque es mi historia y, una vez más, estoy escribiendo lo que me encantaría leer.

El capítulo, como os he dicho, tiene su semilla hace cinco años. Está en el esquema original de la Saga de la Ciudad. Pero en el camino han cambiado detalles. Se ha vuelto más rico, más intenso. Diferente en la forma, pero no en la esencia. Tenía un esqueleto, y ahora tengo tres mil palabras que, por tener, tienen hasta música.

¿Y sabéis lo mejor de todo? Que aún me quedan por escribir dos capítulos como este en lo poquísimo que me queda para concluir la Saga de la Ciudad.

J.

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