The Killing Joke: la broma asesina (de mujeres)

El otro día finalmente pude leerme The Killing Joke (dejadme, voy a mi ritmo), y aún sabiendo cuál era su eje, he de decir que acabé realmente espantado. Hasta extremos insospechados.

A ver, yo sabía lo que me iba a encontrar. Sabía que ese cómic presenta un claro ejemplo de chica en la nevera, es decir, de utilizar la muerte/abuso/tortura de un personaje femenino para desencadenar la ira del héroe. El personaje femenino como objeto, hasta el máximo exponente. Iba preparado para eso. Lo que realmente me ha dejado el estómago revuelto ha sido el final. Y ahora vamos a explicar el argumento de cabo a rabo para que se entienda (sí, spoiler total).

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El argumento de The Killing Joke es que el Joker quiere hacer entender a Batman que la locura es algo que le puede suceder a cualquiera, que lo que separa a ambos en realidad es sólo un mal día (más o menos lo que le dice el Castigador a Dare Devil en la segunda temporada de Netflix, casi palabra por palabra). Y para probar esa teoría decide volver loco al comisario Gordon. ¿Cómo? Disparando a su hija, y haciéndole fotos desnuda mientras se desangra, paralizada y con la columna destrozada. Batman, como buen ejemplo de testosterona con patas, monta en furia y va tras él. Hasta ahí todo de manual. Pero es que a esto hay que unir otra reflexión inicial de Batman, en la cual va dispuesto a hablar con el Joker para decirle que si siguen así al final tendrán que matarse, pero que hay otras opciones. Y al final, cuando se encuentran, después de todo lo sucedido (y teniendo en cuenta que, afortunadamente, el comisario Gordon sigue cuerdo), Batman se lo dice. Y tras todo lo sucedido, con el Joker de nuevo derrotado, se produce lo que Batman buscaba al principio: un momento de conexión entre ambos antagonistas. El Joker cuenta un chiste. Batman se ríe. Y esa es la puta moraleja. Y yo quería morirme de asco en ese momento.

Killing JokePorque con esa risa, con esa conexión entre tíos, de repente todo lo que le ha sucedido a Barbara Gordon es anecdótico. No se ha perdido nada. El comisario está bien. El Joker volverá a la cárcel. Batman tenía razón. ¿Que dices que quién no va a volver a andar nunca y ha sufrido la mayor de las violencias presentes en el cómic? Pero si eso no es ni un personaje, es una mujer-desencadenante argumental. No sufren, se crecen en el castigo, como los toros.

Esa risa es la conexión masculina que ningunea la propia existencia femenina. Es lo mismo que explican Miguel Lorente o Locas del Coño sobre El Escuadrón Suicida: a ver, que Diablo es un asesino machista, pero está arrepentido. Cualquier tío lo entendería.

Y yo cada vez entiendo menos y estoy más cansado de esa continua instrumentalización violenta de los personajes femeninos en la ficción. De esa sucesión de escenas macabras, de violencia desmedida que no es justificable. “Es que en la realidad las mujeres son víctimas”. “Es que estás escribiendo sobre un tío que se viste de murciélago, y no estás hablando de que eso le pase a las mujeres en la realidad, lo conviertes en una anécdota”. De acuerdo, The Killing Joke tiene casi treinta años. Bien. El Escuadrón Suicida no. Y el otro día nos vimos Hush, que moló mucho, pero que parte de la premisa de que hay un tío que se dedica a matar mujeres porque sí. A eso me refiero.

Y ahora la autocrítica, para terminar. Yo escribo ficción. Fantasía urbana, horror. Y en lo que escribo hay mujeres. Hay mujeres que son víctimas, e instrumentos incluso. Pero no es la premisa y ni mucho menos es algo anecdótico. Y si al final del Libro de Sombra hay un personaje al que le pasan cosas muy malas, es porque ese personaje seguirá apareciendo, y lo que le sucedió es parte de su historia, pasada y futura, y es importante para lo que sucederá en la trama global. ¿Hay más víctimas “en segundo plano” femeninas que masculinas? Creo que sí. Porque mi esfuerzo es que las Casas de la Carne reflejen la realidad más sórdida que existe. Y ahí no hace falta ponerse a calcular para ver si hay más víctimas hombres o mujeres. ¿Que quiere utilizar una chica en la nevera? Bien, pero plantéate si es necesario, o si quieres hacerlo realmente. También puedes utilizar un perro (y coche) en la nevera, como en John Wick, y funciona igual de bien (porque ese recurso transforma a quien sea en objeto, y no hace falta que sea siempre una mujer, lumbreras machirulo mío). No me vale ninguna excusa. Somos responsables de lo que creamos, y de cómo eso perpetúa o no unos valores contra los que hay que luchar.

J.

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