Cuarteles de primavera

Pues vengo a deciros simplemente que con la llegada de la primavera me retiro durante un tiempo. ¿Cuánto tiempo? Es una buena pregunta. ¿Cuánto se tarda en volver a tener tiempo? ¿Cuando duerma la noche entera? ¿Cuando vaya a la guarde? ¿Cuando vaya al cole? ¿Nunca? Es un misterio, pero un misterio que hay que vivir plenamente, y disfrutar plenamente dentro del agotamiento. Por fortuna tengo los deberes hechos, con la tercera parte de la Saga de la Ciudad escrita y la cuarta totalmente programada, a falta del acto necesario de ponerme a escribirla. Así que da un poco igual si ese tiempo es seis meses o un año. Cuando regrese será para decir que las cosas vuelven a estar en marcha, o puntualmente para hablaros de alguna lectura estupenda entre toma y toma de biberón, o de alguna buena noticia inesperada. Mientras, estaré en cuarteles de primavera. Allí donde te retiras no para esperar a que el frío pase, sino para ver cómo las cosas crecen, y ayudar a que crezcan. Aunque más que cosas persona. Personita. Y sí, ser escritor es guay, y es parte de lo que soy. Pero para mí es muchísimo más guay ser papá, y más parte aún de lo que soy.

Así que aparco por un tiempo las Casas de la Carne, que es un lugar estupendo una vez que lo conoces. Para los interesados en cosas menos literarias y al mismo tiempo más poéticas y más mundanas, nos podemos seguir viendo por Sombra y Sauce. O no, lo iremos descubriendo según lo que permita el tiempo. Y los llantos. Y las risas.

La primavera siempre vuelve, y a veces regresa con cosas únicas

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