No basta con personajes femeninos fuertes

Estos días he hecho una colaboración en el blog de @Dalayn, reflexionando en teoría sobre personajes femeninos fuertes, importantes, creíbles. Y digo en teoría, porque en la realidad el artículo me sirvió para dar un paso más en lo que ya sabía, agitando unas ideas que han terminado de encajar lentamente. Que consiga expresarlo con claridad ya es otra cosa, eso sí, pero voy a intentarlo.

En los últimos tiempos parece que hay un lento ascenso de la presencia del feminismo en los medios, o al menos de la conciencia de la necesidad del feminismo. Vemos al Follonero hablando de asesinatos machistas, te encuentras a Miguel Lorente en la tele  y la prensa de vez en cuando, y otras cosas felices. Además, como creo que todos hemos escuchado con frecuencia, hay un ascenso de personajes femeninos fuertes. “Personajes femeninos fuertes”. Ya no son damiselas en apuros ni floreros. Han venido, y han venido para quedarse. Desde Imperator Furiosa de Mad Max a Daenerys Madre de Dragones de Canción de Hielo y Fuego. Y en mi impresión eso crea una falsa sensación de conformidad, de que ya está todo hecho. Ese genial momento en el que eres totalmente consciente de que el feminismo te ha jodido la vida, porque la igualdad a medias no te vale :-).

personajes femeninos fuertes vs personajes femeninos reales
Personajes femeninos fuertes

¿Y por qué no me vale la existencia de uno (o dos, o tres) personajes femeninos fuertes en una novela para considerar que no sigue presa en los esquemas machistas (aunque quizás algo menos)? Porque incluso con ese o esos personajes femeninos fuertes, protagonistas, esenciales para la trama, se sigue cumpliendo lo que tan claro y tan bien dijo Despentes, y que como soy un pesado voy a volver a citar:

Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo.

¿Y quién es ese “nosotras”? Las mujeres normales, las mujeres reales. Las altas, las bajas, las gordas, las feas, las que no quieren a nadie ni nadie las quiere, las que cuando aparecen no tienen por qué explicarnos si están buenas o no, si son sensuales o no, si quieren follar o no; porque eso no es importante, porque puede construirse un personaje femenino fuerte (o débil, o cómo quieras) sin que eso sea una parte esencial. Tiene que poderse, porque los hombres creamos una enorme cantidad de personajes masculinos que no tienen esa carga. Y podemos tener héroes feos, o gordos, o sacrificados, o incluso homosexuales. Pero nos sigue costando horrores escapar de esa visión heteropatriarcal del personaje femenino. Hemos avanzado, sí, de un crear un personaje femenino al que se salva y que querríamos tirarnos; a tener un personaje fuerte que nos salva y al que queríamos tirarnos.

Y me di cuenta de ello en mitad de la Saga de la Ciudad, y en lo que sigo escribiendo es una lucha continua. Pero una lucha necesaria. No basta con decir “ya hay personajes femeninos fuertes”. No basta con enfadarse y negar lo que estoy diciendo. Lo que hay que hacer, lo que intento hacer, es mirar de forma crítica lo que yo escribo, y compararlo con lo que escriben las escritoras de mi entorno. Y si miras sin venda y sin prejuicios lo ves, claro que lo ves. Una simple cuestión numérica al tiempo que un ejercicio de sinceridad sin pensarlo mucho: En El Libro de Sombra, no me importaría acostarme con todos los personajes femeninos. En La Corte de los Espejos no me importaría acostarme con Mesalina la sátiro que trabaja en el burdel. Que es el personaje con carga sensual. Que es el personaje en el que por la trama hay que resaltar el elemento físico.

Personajes femeninos fuertes vs personajes femenis reales
Personajes femeninos reales

Quizás no sea mi culpa, en el sentido en que no ha sido hasta hace poco una decisión consciente. Me he criado en una sociedad heteropatriarcal, con lo cual he visto como lo adecuado y lo justo esos valores. Como paseante por la calle y como lector primero y después escritor. Pero ahora, sin ser mi culpa, sí es mi responsabilidad esforzarme porque lo que escribo no caiga en esas cajas sexistas. Que tal vez sean ahora un poco más grandes, pero igual de sexistas. Y por ello no, para mí no basta con crear personajes femeninos fuertes. Hay que crear personajes femeninos reales. Y cuando logremos que la gente no se sorprenda o se escandalice o se indigne de que sean unas mujeres normales y reales las protagonistas, realmente habremos conseguido algo.

J.

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