El despertar (de la fuerza)

Estas navidades me han traído un regalo inesperado y maravilloso. Hasta ahora, mi peque era muy fan de Harry Potter, y estaba totalmente en contra de ver ninguna otra de las cosas que le proponíamos (aunque al final las viese), porque todo iba a ser mucho peor que Harry. Entre esas negativos tajantes estaba Star Wars. Porque iba a ser un rollo, porque no le iba a gustar nada y por otros mil porqués. Pero, misteriosamente, a mediados de las vacaciones aceptó ver el Episodio I. Y ayer terminamos de ver el Episodio VI. Para ella ha sido un viaje sorprendente y maravilloso. Ha disfrutado viendo crecer a Anakin; le han encantado las piruetas con la espada del más poderoso de los Jedis, Yoda; ha visto venir que Anakin era demasiado impulsivo y que iba a acabar volviéndose al Lado Oscuro. Y entonces hemos llegado al Episodio IV, y me he ido dando cuenta de la historia tan totalmente distinta que iban contándole a ella esas películas. Porque para ella que Darth Vader sea el padre de Luke nunca ha sido una sorpresa, ni que Luke y Leia sean hermanos. La pregunta que la angustiaba casi desde el principio y que más veces ha repetido es “¿Pero Luke se pasa al final al Lado Oscuro como su padre o no?”. Y a lo largo de las seis películas ha saltado en el sofá, me ha estrujado la mano, se ha tapado los ojos y, cuando Darth Vader observaba cómo el Emperador se disponía a matar a Luke, yo le comentaba cómo en ese momento Anakin estaba recordando a Padme, y a su maestro, y todo lo que hizo y lo que fue antes de ser malo. Y el acto final de redención de Vader probablemente ha tenido mucho más sentido para ella de lo que lo tuvo para ninguno de nosotros.
Y todo esto me traerá un regalo más la semana que viene, que iremos todos a ver el Despertar de la Fuerza al cine.

El Despertar (de la Fuerza) para Clara
Eso me ha llevado a reflexionar sobre otro despertar. Porque quiero creer que ya no hay vuelta atrás. Con sus seis años Clara tiene totalmente claro que las buenas historias, las de verdad, las que te hacen saltar en la silla, y gritar, y soñar con ellas, tienen magia, o naves espaciales, y emociones y aventuras. Y ese es el despertar más importante, y para mí el mejor regalo de estos días pasados.

Y si en algún momento, cuando siga leyendo y leyendo y disfrutando, alguien le dice que eso no es literatura de verdad, que lea algo serio, espero que Clara les responda como lo haría Tom Gauld.

Tom Gauld - Mochila Voladora

J.

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