Cuando me miran desde fuera (de citas y otras miradas)

Al final, hasta que el libro no está no ya publicado sino leído, en realidad no soy capaz de saber cómo es. Mentira. No soy capaz de saber cómo se recibe el libro. Porque una novela no cobra auténtica realidad hasta que no la lee alguien. Hasta ese momento es sólo la historia que estaba en mi cabeza traspasada al papel. Pero para que la novela lo sea realmente debe pasar a ser de otros.

Esa extraña realidad hace que yo sea capaz de apreciar lo que he hecho bien y lo que he hecho mal, pero me impide muchas veces captar los detalles, el impacto de ciertos momentos, la impresión que causan algunas imágenes. Porque yo las he creado. No hay nunca ese elemento de novedad, de sorpresa, de extrañamiento. Mientras tecleo sé no sólo cuál ha sido la palabra anterior, sino también cuál va a ser la siguiente. No puedes leerte desde fuera.

Y por eso espero inquieto las opiniones y reseñas.  Porque quiero saber cómo se ha visto desde fuera. No necesariamente si ha gustado o no, sino cómo se ha entendido, cómo se ha vivido. Y estos días me he encontrado regalos inesperados. Totalmente inesperados. Citas. Pequeños fragmentos del Libro de Sombra que, desde ese otro lado, al parecer merecían saltar fuera del libro por sí mismos.

La primera viene con una imagen genial incluida, desde el blog de In the never never:

Hay cosas que hay que hacer. No que intentar hacer.La segunda, un poco más larga, desde Literature Watchers:

“_Porque el final tiene que ser un final, amigo mío. Un disparo, un estallido, un triunfo. Algo que signifique un final. Para dejar las cosas sin terminar ya está la vida real. Los libros necesitan finales.

Esta segunda cita es especialmente importante para mí, ahora que estoy terminando EL Libro de Lucian (un ahora casi literal), que no tiene un final realmente, pero que es el paso previo al final de la historia, al final de verdad, un final que necesito que sea realmente un cierre, porque es lo que esperaría yo como lector, y es lo que creo que debo a los que leen mi historia desde fuera. Así que, mientras espero más miradas con absoluta curiosidad, voy a mi tarea: terminar un libro.

J.

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