Presión, de-presión, re-presión, expectación (de reseñas y otras estrellas)

37474390_17242df3f7_oPoco a poco más personas van terminando de leer El Libro de Ivo. Personas que no conozco de nada. Y entre Goodreads y otros lugares de internet, van diciendo lo que les parece, opinando, valorando. Lo que dicen lectores de género a los que les encanta la fantasía urbana, lo que dicen lectoras que no son de género y que normalmente leen libros de amor. Y veo como, por ejemplo, la nota en Goodreads va bajando de cinco estrellas a cuatro, y finalmente voy soltando aire y respirando más tranquilo. Dejando aparte el hecho de que las estrellas son estrellas y en el cielo se quedan, no considero que El Libro de Ivo sea un libro de cinco estrellas, ni de nueve sobre diez. Quizás cuando lo acabé hace tres años sí pensara que me había salido cojonudo, redondo. Creo que ni siquiera entonces. Más bien pensaba “he logrado terminar un libro”, así en bucle, una y otra vez. Después me metí con el segundo. Y fui consciente de que después de escribir El Libro de Ivo sabía el doble sobre cómo quería escribir una novela de lo que sabía cuando comencé con él. Lo mismo que me pasó con el primer libro que traduje, o tras mi primer año de profesor. ¿Eso quiere decir que El Libro de Ivo es malo? Nunca en la vida. Es un buen libro. ¿Eso quiere decir que estoy con la falsa modestia? Tampoco. En mi casa saben de sobra que yo soy de los que me pongo subidito enseguida. Pero ha sido la primera novela que he escrito. Y eso quiere decir que si hoy volviese a escribir la misma historia, cambiaría algunas situaciones y elementos. También cambiaría la forma en que cuento algunas cosas. Pero es una saga, y tenía que seguir avanzando. Así que escribí El Libro de Sombra. Que a mí me gusta más que el de Ivo. Porque tiene un personaje central que no existe como tal en el de Ivo; porque el personaje central es humano y no una máscara de plata, que al fin y al cabo no es tan sólo un arquetipo, no una persona. Porque el ritmo es distinto, más pausado pero más intenso y que permite profundizar. Porque, siendo una parte de una historia mayor, sigue siendo un libro con su principio y su final, y creo que cierra mejor, sin ese corte repentino y desconcertante. A mi madre le gustan los dos igual, todo hay que decirlo. Pero el primero no es un libro de cinco estrellas. Cuatro vale. Tres y media también. Bueno, no, quiero cuatro. Si hace falta, a cambio de la promesa de que lo que viene es mejor.

J.

Próximas entradas en el blog:

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  • Por qué escribo lo que escribo (2/2): Sangre
  • Todo lo que sé de crear sagas lo aprendí en The Sandman (hilos sueltos y tejedores)

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