Estúpidos (de libros y lectores)

Be Stupid

Hay libros que nos tratan como a estúpidos. Libros que continuamente explican todo lo que sucede, que mastican hasta el infinito la información y se esfuerzan por dar todos los datos. Como si fuéramos tontos. O estúpidamente impacientes. A veces, cuando vemos películas en el instituto, hay algún alumno que, nada más empezar la historia, no puede evitar preguntar si ese muere, si eso va a acabar así. El estrés infantil de no conocer el final. Hay chavales que, cuando cogen un libro, van directamente al final, para ver cómo acaba y así poder leer tranquilos. Personas que, si no entienden todo lo que está pasando y no saben lo que va a pasar, no se leen un libro.

A mí me gustan los libros que me tratan como adulto. Que me cuentan la historia. No que me la desgranan como si yo no supiese leer y entender por mí mismo. Eso implica que cuando el libro transcurre en un mundo muy alejado del mío, con elementos muy diferentes, se tarda más en entender, se necesita más esfuerzo. Yo he terminado de leer Embassytown sin ser capaz de decirte realmente qué pinta tienen los Ariekei. Y si todos los lectores, sin mirar antes ninguna ilustración que pudiera influir, tratásemos de hacer un retrato robot, saldría de todo. Tampoco tengo claro cómo son los vehículos y las casas vivos que aparecen en la novela. Porque están vivos, y eso es imposible. Y es genial. No necesito que me expliquen el mundo para poder contarme la historia. No quiero que me expliquen el mundo antes de contarme la historia. Quiero que me cuenten la historia de modo que pueda entenderlo, que se vaya descubriendo. Ahora he empezado La Ciudad y la Ciudad, y no me preocupo por no entender la situación al principio. Miéville hace las cosas muy bien. Sé que lo iré descubriendo.

Y volvemos a la idea de la estupidez y los lectores. Porque muchas veces nos venden libros malos. Mal escritos, mal planteados, mal desarrollados. Libros sobreexplicados. Y muchas veces hay lectores incipientes que crecen creyendo que eso es buena literatura (o literatura simplemente). O peor aún, que creen que no les gusta leer porque sólo han leído eso. Mis alumnos y alumnas que dicen “es que los libros que hay son aburridos y malos”, y que tienen toda la razón si vemos las lecturas obligatorias. Que buscando algo más acaban leyendo Crepúsculo o Los Juegos del Hambre porque es lo que les suena, reforzando la idea de que la literatura es aburrida y repetitiva. Que buscan lecturas más adultas, con la esperanza de que no les traten como imbéciles, y caen en 50 Sombras de Grey. Con lo cual surge la duda de si hay lectores estúpidos, o los estamos volviendo estúpidos.

Read

Como responsable de la biblioteca de mi instituto, es mi labor luchar contra esa estupidez: de los que leen y de los que escriben según qué cosas. Traer buenos libros. Lograr que se los lean. Y que descubran que hay literatura genial. Y así, tengan la edad que tengan, podrán convertirse en adultos. En lectores adultos. Y no necesitarán que nadie les explique ya lo que es bueno y lo que no. Comienza el curso. De vuelta a la lucha.

J.

Deja un comentario