Realidad y verosimilitud

Málaga desde Gibralfaro, por melintir
Málaga desde Gibralfaro, por melintir

En esta tercera novela por primera vez aparecen lugares reales. Y, como ya he lloriqueado con relativa frecuencia, es agotador. Aunar tiempo, espacio y lugar con los elementos propios de la fantasía y el horror es una tarea complicada, y supongo que eso es lo que lleva a autores como Stephen King a reducir enormemente la ubicación de sus novelas. Todo su mundo transcurre en Maine, porque así no tiene que investigar y dotar de realidad el mundo. Toma su mundo, el que conoce, e introduce los elementos fantásticos. Del mismo modo que gran parte de las historias de los Mitos de Cthulhu clásicas transcurren en una zona muy limitada. Pero yo, inocente de mí, me he enfrascado en una trama transcontinental tras dos novelas que me han resultado muy fáciles de hilar porque sucedían en un lugar propio con reglas propias. Y como las reglas son propias, lo verosímil es lo que yo decido que es verosímil. Pero en El Libro de Lucian salen dos zonas de Estados Unidos, una zona de España y otra zona de Finlandia. Y para que sea verosímil hay que partir de la realidad. Y Lucian vive en un piso ficticio de una dirección real de una ciudad real, y va andando por rutas reales a lugares reales, y tarde el tiempo que realmente tardaría. Y Lucian viaja a Málaga en un capítulo, y recorre lugares que yo y mi círculo hemos recorrido. Así, cuando Patricia leía esa parte el otro día me decía  que le resultaba muy raro porque era demasiado cercano. Y yo le preguntaba si Málaga le resultaba reconocible, y me respondía que cómo no iba a resultarle reconocible si ella es de Málaga. Esa es la clave. Que alguien que habita el lugar real lo vea como real. No ese (o esos) patéticos momentos de El Código DaVinci en el que aparece por ejemplo una Andorra completamente absurda e imposible. Y cuando salga Finlandia quiero que personas que han vivido allí puedan decir “Mira, yo también he estado en ese sitio” (gracias, Mónica 🙂 ). Y así sucesivamente.

¿Conclusión? Tengo unas ganas locas de que Lucian llegue ya a la Ciudad y poder descansar un poco de esta (mierda) tarea. Porque al fin y al cabo donde yo me siento más cómodo es en las Casas de la Carne :-).

J.

Deja un comentario