6. Adivinación y su evolución

Siempre como individuos y como sociedad hemos estado obsesionados por lograr predecir el futuro. Desde las formas ritualizadas de las religiones más antiguas, en las cuales la adivinación era parte de festividades religiosas o ritos, a formas ridículas de hacer pequeñas predicciones ridículas, como el Día de la Marmota o el pulpo Paul. Y sím esto es absurdo y (de nuevo) ridículo, pero es. Igual que se venden infinidad de libros sobre los signos del zodiaco, y hay multitud de personas que consultan su horóscopo. El ser humano quiere saber ante la inseguridad. Y la adivinación, enlazada firmemente con las religiones, encuentra su lugar en ello.

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Contando pájaros.

Los primeros métodos de adivinación se basaban en elementos aleatorios, vinculando el resultado del augurio a, por ejemplo, el vuelo de los pájaros. Posteriormente, y dado que los elementos aleatorios siempre tienen la posibilidad de no suceder (y que, siguiendo con el ejemplo, los humanos tengan que esperar indefinidamente a que pase un pájaro), se buscaron elementos aleatorios estables, vinculados a los sacrificios. De ese modo se estudiaban ciertas vísceras, que eran interpretadas por un especialista. Y la palabra clave es “interpretadas”, porque una interpretación lo suficientemente ambigua siempre permite una relectura para que la realidad encaje con la predicción. Cuando el emperador Majencio pidió consejo a los oráculos, se supone que le respondieron que “El enemigo de Roma será destruido”, lo cual, una vez muerto Majencio, fue aclarado puntualizando que el verdadero enemigo de Roma era el difunto emperador, aunque antes se aplicó ese término a su rival, Constantino.

Adivinacion
Vísceras. Vísceras. Vísceras.

Pero mirar un hígado no es un proceso muy sutil ni refinado, quedaba demasiado a esa valoración subjetiva, con lo cual en distintos lugares se van creando métodos más complejos de adivinación. En Asia avanza la astrología, que viene a ser en realidad mirar las tripas del cielo, y comienza a extenderse a otras partes del mundo; aunque serán los sistemas de adivinación combinatorios los que finalmente ocuparán el papel más destacado.

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Las runas como sistema combinatorio.

Alejándose poco a poco de las religiones y pasando a ser una práctica individual de personas entrenadas en ello, la adivinación pasa por lo tanto a ser llevada a cabo mediante sistemas combinatorios de signos lingüísticos. Un ejemplo: las runas. Cada runa tiene varios significados amplios y variables, y el adivino, mediante un procedimiento aleatorio (porque la aleatoriedad es imprescindible en la adivinación) selecciona algunos de esos símbolos, y crea un mensaje que tendrá más o menos significado para la persona que solicita el augurio. En este caso son los símbolos los que tienen asignado un significado, mientras que en el I Ching, por ejemplo, son las combinaciones las que tienen diferente valor adivinatorio, ya que se parte sólo de dos valores (positivo/negativo) frente al sistema mucho más complejo de runas.

Y esto nos llevará finalmente al sistema más complejo, elaborado y extendido de adivinación, que es también el que sigue siendo más utilizado en nuestros días: el tarot. Pero eso requiere su propia entrada, en la que también hablaré de por qué casi siempre estas cosas tienen sentido (que no tiene nada que ver conque se cumplan).

Así que nos vemos en el 5.

J.

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