Galeradas (editando El Libro de Ivo, VI)

Contenido de la caja, porque Emi Lope es genial y manda regalitos también.
Contenido de la caja, porque Emi Lope es genial y manda regalitos también.

Pues ya están aquí las galeradas, lo cual me hace una ilusión enorme porque galeradas me parece una palabra genial que suena a antiguo. ¿Qué son las galeradas? Es el texto ya maquetado para impresión, sobre el que se corrigen las últimas cosas. Es decir, es un tocho de 432 páginas, que son las 432 páginas que tendrá el libro, lleno de anotaciones a boli, lápiz y fluorescente. Lleno. Esto da un poco de apuro cuando eres un profe de lengua, que se supone que estás harto de corregir exámenes y redacciones, pero ejemplifica una realidad, y es que nuestros propios textos se vuelven transparentes para nosotros. Es decir, que da lo mismo que haya leído la novela dos que cuatro veces; lo que no vi en la primera revisión no lo voy a ver en las otras.

Una página de las galeradas, con todos sus simbolitos y anotaciones.
Una página de las galeradas, con todos sus simbolitos y anotaciones.

Así, entre una cosa y otra, entre consejos, recomendaciones y revisiones, poco a poco la novela va mejorando en los pequeños detalles. Se va haciendo algo más pulido, más cuidado. Mejor, simplemente. Con el trabajo de una cantidad de personas impensable desde fuera. Y al verlo, comprendo una vez más el abismo que va entre autoeditarte y trabajar con una gran editorial. Como ya he comentado otras veces, yo sigo aquí sentado, a mis asuntos, y las cosas pasan, y El Libro de Ivo es una realidad cada vez más cercana. Más real.

Muy prontito ya. Sobre todo teniendo en cuenta que todo esto empezó en el 2010. Y dicho estoy, sigo revisando, que todavía me quedan trescientas cincuenta páginas por delante.

J.

Una gata malvada aprueba el grosor de las galeradas.
Una gata malvada aprueba el grosor de las galeradas.

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