Huecos generacionales (Por qué los jóvenes no leen)

Miro y remiro las estanterías de literatura fantástica cada vez que tengo un rato en una librería grande (que ya sabemos que no suele ser una librería, que suele ser la sección de librería de unos grandes almacenes, pero bueno). Y poco a poco las ideas van organizándose en mi cabeza. Novelas infantiles. Bien. Tienen su lugar. Y poco más. El mundo juvenil está difuso. Partamos de un par de hechos constatables. Cuando un chaval llega a los dieciséis, más o menos, que son a los que yo me encuentro en cuarto de ESO, están hartos de ver cine más o menos gore (desde Saw y todas sus variantes hasta cosas mucho más puercas), y no vamos a creernos ahora que con las miles de horas que pasan en internet no ven porno. Y después de eso, vamos con miedo a lo que puedan leer. Así, tal cual. “Cómo vamos a mandar esta lectura en 4º de ESO, qué van a decir los padres”. Al final, pretendemos que los adolescentes lean cosas infantiles, que les aburren como a ostras, y que por lo tanto no leen. Y al final no leen nada. La gente que no lee es porque no ha encontrado un libro que le entretenga. Así de fácil. Con lo cual, desde mi punto de vista, lo que hay que hacer es dar opciones nuevas, no obligar a nadie. Lee algo distinto. Prueba. Y si no te gusta, déjalo. Y si te gusta, ya te lo habrás acabado. Y ve a por el siguiente.

J.

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